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martes, 27 de enero de 2015

2014

A estas alturas de la vida, está claro que escribo estas listas de mejores discos del año simplemente para poder mirarlas años después y maravillarme ante el cambio de mis preferencias musicales, pero bueno, está bien tener tradiciones que no acaban con ningún animal muerto, así que venga:

10. Against Me! - Transgender Dysphoria Blues
9. Wovenhand - Refractory Obdurate
8. Andrew Jackson Jihad - Christmas Island
7. Los Punsetes - IV
6. We Banjo 3 - Gather the Good

5. The Destroyed Room - The Dark of the Sun


Los barceloneses The Destroyed Room se formaron en 2009 como grupo principalmente de folk-punk acústico, pero con el paso de los años y de incontables EPs y mini álbumes fueron desembocando en un estilo más rockero, aunque siempre con bastantes ramalazos punkis y folk (la influencia de The Replacements no es pequeña). La voz de Sergi tiene un toque rasgado, pero es más suave y cálida que la de otros grupos del palo, lo que les da un algo bastante personal. En 2012 sacaron su primer disco oficial, The Magic Indian Scene, que ya estaba muy bien, pero The Dark of the Sun lo supera, para mi gusto. Lo malo es que estamos hablando de un disco póstumo, ya que The Destroyed Room se separaron y dieron su último concierto en junio. Lo bueno, que han terminado con una despedida magnífica. Entra desde la primera escucha, pero a mí al menos me hicieron falta unas cuantas para empezar a apreciar las canciones por separado: Two Souls on Fire, In Hope (con regusto a grupos como Nothington), Highway II (muy Lucero), una atmosférica Teenage Werewolves o los siete minutos de Don't Ever Change, que ponen el colofón perfecto. Es un disco muy compacto, con una calidad muy pareja y, a pesar de los nombres de grupos que he mencionado para dar una idea, un sonido bastante suyo, así que es difícil escoger una canción favorita, pero voy a destacar Turning a Blind Eye, que me encanta y es muy representativa del resto:


4. Sun Kil Moon - Benji


Sun Kil Moon es el nombre artístico de Mark Kozelek, uno de los cantautores más bajoneros del folk/americana y fundador de otros tristes ilustres, Red House Painters; Benji es su sexto disco, y parece que el más popular, aunque ni mucho menos creo que su atractivo funcione para todo el mundo. Estamos hablando de una música en general muy sencilla y directa cuya función principal suele ser únicamente servir de acompañamiento a la voz profunda de Kozelek, y lo más importante son la voz y las historias, que para eso es cantautor. Supongo que quienes disfruten de este minimalismo íntimo no tendrán problema para apreciar Benji, mientras que el resto lo encontrará más bien aburrido. Incluso las letras son de una simplicidad curiosa, una poesía basada en la sencillez y la inmediatez, cuando no en la sinceridad brutal, no en los adornos o el simbolismo, como se demuestra en canciones como Pray for Newtown (sobre una masacre escolar en EE.UU.), Truck Driver (que empieza diciendo: «My uncle died in a fire on his birthday, redneck that he was, burning trash in his yard one day, and on to the pile he threw an aerosol can of spray, and that's how he died in the fire that day»), Dogs (sobre sus experiencias sexuales) o la desgarradora Carissa, un sentido homenaje a una prima a la que apenas conocía y que murió en un accidente idéntico al de su tío. Cabe destacar también la hipnótica Richard Ramirez Died Today of Natural Causes, así como I Watched the Film The Song Remains the Same, los diez minutos y medio más minimalistas de todos, pero mi favorita, a pesar de lo deprimente que es, es la mencionada Carissa:


3. S - Cool Choices


S, o Jenn Ghetto en solitario, es uno de los muchos descendientes de mis queridísimos Carissa's Wierd, aunque en un estilo mucho más directo, elemental y lo-fi: sólo la voz de Jenn, su guitarra y el acompañamiento de algún colaborador. Sin embargo, Cool Choices es un cambio bastante serio respecto a esas señas de identidad, ya que, por primera vez, estamos ante un grupo completo, con su batería y todo, lo que lleva a S por terrenos más indie pop y, en un par de canciones como Tell Me (que, por cierto, es de mis favoritas), hasta electrónicos; de hecho, hasta hay quien ha comparado este disco con Tegan and Sara, que me parece una exageración. Para los más puristas, Cool Choices es una herejía en toda regla, pero a mí simplemente me parece algo distinto y sigue sonando a Jenn Ghetto, con la misma melancolía y desesperación de siempre y con mucho piano, como en Remember Love, que recuerda a ciertas partes de Carissa's Wierd, o en Losers, la canción que abre el disco y que, tras un principio un poco forzado, se arranca para ofrecer un tema puramente S y muy bonito (ains). La base rítmica les da un toque acelerado y hasta popero a canciones como Vampires y Brunch, pero los verdaderos elementos definitorios de S, cuando se rasca un poco, siguen siendo la voz y la guitarra, y de hecho la batería y el bajo realzan los característicos punteos en muchas partes instrumentales, como en Muffin o en White House. En resumen, Cool Choices me parece más una interesante vuelta de tuerca a la fórmula de S que una «traición» a la misma y, aunque por supuesto también se echa de menos el lo-fi, es un señor discazo. Mi canción favorita, Like Gangbusters!, probablemente no sea de las más ilustrativas del sonido clásico de S, pero es lo que hay:


2. The World/Inferno Friendship Society - This Packed Funeral


The World/Inferno Friendship Society, o WIFS, es uno de los grupos más originales e inclasificables del punk, si es que se les puede encuadrar en algún sitio; yo suelo llamarles «punk cabaretero» por abreviar, pero eso apenas da idea de los toques de jazz o de klezmer, o de cómo usan la sección de viento, o de la estética que bebe tanto de Weimar y la edad dorada de Hollywood como de Halloween y el anarquismo. Liderados por un auténtico showman como Jack Terricloth con sus pintas de vampiro clásico y su estúpida y sensual voz, han acogido como a medio centenar de músicos desde su formación en 1996. Todo en ellos, en resumen, es estrafalario. El mejor ejemplo de esto es su disco de 2002, Just the Best Party, aunque con los años se han vuelto algo menos desfasados que entonces. This Packed Funeral recupera a ratos un poco de esa energía, pero en general va por unos derroteros más bien distintos, más parecidos a sus dos discos anteriores, a los que sin embargo deja bastante atrás. La sección de viento se me antoja algo distinta que otras veces, y no sólo porque en ocasiones metan cosas que suenan a pasodobles (como en The Elegant Solution o incluso en American Mercurial), sino porque quizá pierde algo de peso frente a las guitarras comparado con discos anteriores, pero aun así no deja de ser parte indispensable de su sonido, sobre todo en las canciones más «cabareteras» como Don't Get Me Started, Don't Get Me Wrong. La que sí ha ganado mucho protagonismo es la bajista y cantante Sandra Malak, y de hecho los duetos son de lo mejor del disco: el contraste entre su voz firme y fuerte y los tonos reptilianos de Terricloth es básico para que canciones como American Mercurial o Don't Kiss Me, I'm Running Out of Lipstick (mi favorita y que enlaza de una manera muy efectiva con The Faster You Go, The Better You Think) sean lo que son. Como defecto, se podría decir que la calidad baja un poco hacia el último tercio del disco y que el último par de canciones no me dice gran cosa, pero todo lo que se lleva escuchado hasta entonces lo compensa con creces.


(En Grooveshark se corta un poco, así que es mejor escucharla aquí)

1. The Lawrence Arms - Metropole


Lo tenían fácil para terminar en lo más alto de mi lista, porque The Lawrence Arms son uno de mis cinco grupos favoritos y no sacaban disco desde el sensacional Oh! Calcutta! de 2006, así que había ganas. Mi primera reacción al escucharlo fue pensar que molaba sin ser nada especial, pero Metropole suena engañosamente simple y gana mucho con varias escuchas, cuando las melodías se te van quedando y te vas dando cuenta de lo buenos que son The Lawrence Arms a la hora de hacer pop (bueno, pop-punk). Lo que sí llama la atención desde el principio es que es un disco bastante suave. Si en Oh! Calcutta! se apartaban de su fórmula tradicional por la que cada uno de sus cantantes tenía sus propias canciones, más agresivas las de Brendan, más tranquilas las de Chris, en Metropole vuelven a ella una vez más, con lo que el resultado se parece más a discos más antiguos como The Greatest Story Ever Told, excepto por una cosa: Brendan se hace mayor y tira más por su faceta de cantautor, por decirlo de alguna forma (basta comparar Drunk Tweets con su equivalente estilístico de entonces, On with the Show). De hecho, todo el disco es una reflexión sobre hacerse mayor a cargo de unos punkis que se acercan a la cuarentena y no lo esconden. Por supuesto, el ejemplo más explícito de esto es Seventeener (17th and 37th), pero no es el único. En realidad estos cambios son bastante sutiles y casi todas las canciones se podrían denominar clásicas, como Hickey Avenue, You Are Here y Beautiful Things (una de mis favoritas), pero ha pasado el tiempo y, a pesar de su gusto por su sentido del humor y su gusto por las payasadas, han madurado para bien. Metropole es la antítesis de Oh! Calcutta! en muchos aspectos, y The YMCA Down the Street from the Clinic, una canción de Brendan de lo más suave y personal, es la que mejor ilustra todo esto:


La verdad es que este año he tenido poco donde elegir, y además ha habido decepciones como Now + 4EVA de Architecture in Helsinki y Get Hurt de The Gaslight Anthem, pero al menos los de los primeros puestos se lo han ganado. Mención especial para Antarctigo Vespucci (o sea, Chris Farren de Fake Problems con la colaboración de Jeff Rosenstock de Bomb the Music Industry!) por Soulmate Stuff; se quedan fuera por ser un EP demasiado corto pero seguro que no será la última vez que salgan por aquí.

sábado, 24 de mayo de 2014

2013

Parece mazo de tarde para publicar esta entrada de los mejores discos de 2013, pero no ha pasado ni un año desde la de 2012, así que en realidad todo ha ido según lo previsto. Nada que ver con que sea un vago.

10. Alkaline Trio - My Shame Is True
9. Sarah Jarosz - Build Me Up from Bones
8. Streetlight Manifesto - The Hands That Thieve
7. Arcade Fire - Reflektor
6. The Joy Formidable - Wolf's Law

5. Joy Kills Sorrow - Wide Awake


Técnicamente, Wide Awake no es un disco sino un EP, pero voy a hacer una excepción porque con 24 minutos ya dura tanto como más de un disco punki y, sobre todo, porque Joy Kills Sorrow son muy buenos. Se formaron ya en 2005, aunque hasta 2008 no se les unió la cantante Emma Beaton, con su voz cálida pero potente con toques soul o qué sé yo y sus pintas poligoneras, con lo que la cosa empezó a ir en serio, y se mueven dentro del bluegrass alternativo tipo Punch Brothers pero mucho más poppie. Antes de este EP habían sacado dos discos, Darkness Sure Becomes This City (2010) y This Unknown Science (2011), con un sonido quizás más tradicional, mientras que aquí le dan un poco más a lo indie, lo que los hace más accesibles para el público general (como muestra, su versión de Such Great Heights de The Postal Service). Mis canciones favoritas son Get Along y Gold in the Deep, en las que la voz de Emma y la mandolina lo parten especialmente, pero sobre todo el tema que abre el EP, Was It You, una canción sentida, pegadiza, enérgica y bastante indie, que representa perfectamente el tipo de grupo del que estamos hablando:


4. Chvrches - The Bones of What You Believe



Supongo que estos escoceses son lo suficientemente famosos como para que no haga falta explayarse con los datos biográficos, así que bastará con decir que son un grupo de pop electrónico y que este es su debut. Un amigo mío se pasó un par de meses poniéndome vídeos de actuaciones suyas y, aunque me gustaban, tampoco me daban ganas de escucharme el disco entero (lo que más llamaba la atención es la timidez e incomodidad que parecía mostrar siempre la cantante Lauren Mayberry). El pop electrónico no es lo mío, así que no me terminaron de entrar hasta que les vi tocar Gun en directo con un mínimo de arreglos y adornos, poniendo así los elementos más básicos de la canción en primer plano, lo que me permitió apreciarla como un temazo popero sin paliativos y poder darle una escucha en condiciones al disco sin que la electrónica me echara para atrás. Y es que resulta que The Bones of What You Believe es un disco muy, muy bueno. Puede que las canciones estrella sean los singles, como The Mother We Share, Lies o la propia Gun, pero Chvrches es mucho más. Tether por ejemplo tiene una segunda mitad apoteósica con los sintetizadores a todo trapo, Night Sky tiene un estribillo perfecto, Lungs te deja con una sonrisa tonta en la cara, By the Throat y You Caught the Light tienen una intensidad especial... De todas formas, mi favorita es la ya mencionada Gun:


3. Los Campesinos! - No Blues


Ah, Los Campesinos!, una constante en este blog y en estas listas. Si su anterior Hello Sadness se quedó en una modesta 9ª plaza en 2011, con No Blues vuelven a un lugar más acorde a su calidad, aunque musicalmente tenga mucho más que ver con su predecesor que con los discos más antiguos como la obra maestra que fue Romance Is Boring (2010). Siguen sonando bastante menos acelerados que en sus años mozos y la producción es más limpia, pero lo que separa a No Blues de Hello Sadness es que el nuevo es más consistente. Las canciones buenas del anterior eran muy buenas, pero había relleno. En este, el nivel medio está a la altura de lo que debe ser un disco de Los Campesinos! y, aunque tal vez falten temazos que atrapen desde la primera escucha (lo más parecido son Avocado, Baby y What Death Leaves Behind), la impresión de conjunto no se resiente por ello. Por si alguien tuviera miedo al ver el título y la portada del disco de que hubieran sacado un disco feliz, la primera línea de As Lucerne/The Low ya deja claro que aquí hay altas dosis de melodrama, como de costumbre: «There is no blues that can sound quite as heartfelt as mine». Especialmente recomendables, además de las ya mencionadas, Glue Me, Let It Spill, For Flotsam o The Time Before Last Time, que juro que empieza como un jig irlandés con sintetizadores, pero mi favorita sigue siendo Avocado, Baby:


2. Frank Turner - Tape Deck Heart


Hasta ahora, Frank Turner (cantautor de los de guitarra acústica, tatuajes y camisa de franela) me gustaba sin más, pero salvo canciones sueltas tampoco me parecía nada del otro mundo. Lo que menos me esperaba era que eso cambiase con un disco de 18 canciones y 70 minutos, un disco denso en el que tiene cabida absolutamente de todo, a pesar de lo cual no se hace largo en ningún momento ni da la sensación de que estemos ante el típico músico con delirios de grandeza que se piensa que todo lo que compone es demasiado bueno como para desecharlo. Tape Deck Heart es una gozada gracias a esa variedad, que va desde las canciones más movidas como la que abre el disco, Recovery, Four Simple Words, Plain Sailing Weather o We Shall Not Overcome, hasta otras muy calmadas y más o menos elementales, como Wherefore Art Thou Gene Simmons? o Tell Tale Signs, pasando por los medio tiempos de todo tipo, como corresponde a un disco con tanto recorrido, tipo The Way I Tend to Be o Polaroid Picture. Hay canciones más folk, otras más rock, alguna con vocación de ser tocada en un estadio de fútbol... En resumen, Frank Turner se exprime al máximo para plasmar toda su musicalidad en un disco que lo define perfectamente. Mi canción favorita es Broken Piano, que la verdad es que no es muy representativa, pero no puedo resistirme a la genialidad en torno a la cual gira la letra:
Around the back, away from the road, behind the bins, beneath your window, I found the hulk, the rusting bulk of a shattered old piano. Someone had torn out some of the keys with cruel care, not thoughtlessly, in such a way that one could only play minor melodies.

1. Lemuria - The Distance Is So Big


El caso de Lemuria es muy parecido al de Los Campesinos!, ya que su anterior Pebble (2011) supuso una pequeña decepción: estaba bien, pero le faltaba consistencia y hasta tenía canciones que no me gustaban. Aunque era un paso adelante en cuestiones de experimentación, me pareció que no terminaban de llegar a buen puerto. The Distance Is So Big, sin embargo, continúa donde lo dejaron con el anterior en el tema estilístico, pero con la diferencia de que las canciones son mucho mejores. Lemuria siempre han hecho un pop punk/indie rock que se aleja de las estructuras facilonas y que busca ritmos que descuadran al oyente, lo que los hace mucho más originales de lo que podría parecer en una primera escucha, pero van «madurando», y este disco es mucho más complejo que su debut (y uno de mis discos favoritos de todos los tiempos), Get Better (2008). Lo que no cambia es la forma en la que se complementan la voz aguda de Sheena Ozzela con la grave de Alex Kerns, un recurso que cada vez explotan más y mejor. Buenos ejemplos de todas esas cuestiones rítmicas y estructurales que mencionaba son Chihuly, Bluffing Statistics, la canción que cierra el disco, Ruby, o una de mis favoritas, Paint the Youth, una de las más lentas. Destacan también otras como Clay Baby, que tiene un final sorprendente y muy bueno, la hipnótica Oahu, Hawaii, o la más Lemuria a lo vieja escuela Dream Eater, pero es que podría mencionar prácticamente todas las canciones del disco. Mi favorita, eso sí, es Brilliant Dancer, una introducción perfecta a este grupo:


Y tal. No entran en la lista cosas como Home de Off With Their Heads, Lousy with Sylvianbriar de of Montreal, el decepcionante Desire Lines de Camera Obscura, el inconsistente Ordinary Silence de Mixtapes o el discazo en directo (y por tanto fuera de concurso) de Los Campesinos!, A Good Night for a Fistfight, y me quedo con las ganas de poner más arriba Wolf's Law de The Joy Formidable, pero es lo que hay. Por mi parte, supongo que vuelvo a dejar esto en barbecho.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Science Fiction/Double Feature

Llevo unos cuantos días con las canciones de The Rocky Horror Picture Show que no se me van de la cabeza por algún motivo (vale, la vi hace cosa de un mes, pero ya es tiempo, ¿no?). La cosa empezó de forma bastante simple, escuchando la banda sonora sin más, pero enseguida me puse a rebuscar un poco, a buscar versiones de la producción teatral original de 1973 (The Rocky Horror Show), a ver videos de producciones posteriores con actores diferentes y a leer cosas sobre la obra y la película. Como no soy un fan de los de verdad (sólo he visto The Rocky Horror Picture Show unas cuantas veces y nunca he ido al cine o al teatro a verla en el plan que corresponde: como público activo y participativo), casi todo lo que me he encontrado era nuevo para mí. 

Por ejemplo, no tenía ni idea de que en 1981 se hizo una especie de secuela llamada Shock Treatment que contó con el mismo director, los mismos guionistas y buena parte del reparto original; ya estoy sobre aviso de que tiene muy poco que ver con The Rocky Horror Picture Show y que es para fans auténticos, pero digo yo que habrá que verla. Sí sabía que la primera canción, Science Fiction/Double Feature, en el teatro la cantaba Patricia Quinn (la actriz que encarnaba a Magenta, pero en un papel distinto: la acomodadora), mientras que en la película lo hacía Richard O'Brien (el creador del cotarro y además intérprete del mayordomo Riff Raff), y que este cambio le gustó tan poco a Patricia que a punto estuvo de mandar el proyecto a la mierda, ya que cantar esa canción fue el único motivo por el que aceptó el papel en la obra antes siquiera de leer el guión.

Patricia Quinn como la acomodadora

Conocía esa historia, pero no me había parado a escuchar la versión original de Science Fiction/Double Feature. De hecho, en la película no me decía gran cosa, quizá porque sale en los créditos del principio, cuando la gente está cogiendo postura y tú apenas puedes contener las risitas esperando a ver la reacción de los neófitos. Pero después de pasarme buena parte del día escuchando todo tipo de variaciones, diría que ahora mismo es mi favorita, por encima de otros clásicos como Dammit Janet, The Time Warp y Sweet Transvestite. El propósito de esta entrada, por supuesto, es extender esta obsesión transitoria.

Primero, la versión más conocida: la de la película de 1975, cantada por Richard O'Brien:


A continuación, la de la obra original de 1973, cantada por Patricia Quinn con una voz alucinantemente aguda (muy en el espíritu años 50 que representaba su personaje de acomodadora) que no tiene nada que ver con la que usa como Magenta, algo más rápida y con unos arreglos menos de banda sonora:


Y por último, como muestra de que lo fan de palo que soy, la versión punki de Me First and the Gimme Gimmes, incluida en su disco Are a Drag de 1999, que escuché por primera vez hace eones, mucho antes de ver la película por primera vez, y que hasta hoy mismo había olvidado por completo:



Luego ya habría que hablar de Tim Curry, pero a estas alturas tampoco hace falta decir nada.

domingo, 26 de mayo de 2013

2012

Sí, no te engañan tus ojos: esto es una lista de los mejores discos del año pasado, publicada a finales de mayo de 2013. Ungelicisus, siempre al filo de la noticia.

10. Slingshot Dakota - Dark Hearts
9. The Gaslight Anthem - Handwritten
8. Sigur Rós - Valtari
7. Dry the River -  Shallow Bed
6. Green Day - ¡Uno!

5. forgetters - forgetters


Forgetters es el último proyecto de Blake Schwarzenbach, recordado por ser el líder de uno de los grupos más influyentes del punk de los 90, Jawbreaker, y sobre todo por ser el protagonista de este cómic. Tras formar Jets to Brazil (o, en mi cabeza, Jetzt, nach Brasilien!) y su ruptura seis años después, Schwarzenbach estuvo desaparecido un buen tiempo, hasta reaparecer a finales de 2008 con Thorns of Life, que se quedaron en nada más que una grabación pirata en directo. Yo pensaba que era el fin, así con todo el melodrama, pero al año siguiente llegaron forgetters, con el batería original de Against Me! y una bajista que supongo que también tendrá su historia, y sacaron un EP que, todo sea dicho, tampoco me pareció gran cosa, salvo por la primera canción, Vampire Lessons). Y esta vez, cuando parecía que se iban a separar irremediablemente, publicaron un disco completo. Es un disco denso y pesado, lento, no muy accesible, con bastante post-punk ya desde las dos primeras canciones, Strike y Lie Artist, y pocos momentos que recuerden a Jawbreaker (algunas partes de Hoop and Swan, quizás). A estas alturas de la vida Schwarzenbach ya tiene la garganta muy cascada así que hay pocas florituras, pero su voz grave cumple perfectamente, aunque sólo sea a base de carisma. Dejan lo mejor del disco para el final: Ribbonhead, canción que ya tocaban Thorns of Life:


4. John K. Samson - Provincial


John K. Samson, líder de The Weakerthans, ex-bajista de Propagandhi y semidiós, ya había sacado maquetas y EPs en solitario, pero Provincial es su primer disco de verdad. No se desvía demasiado del estilo indie-folk de su grupo principal, ni lírica ni musicalmente, aunque aquí abundan más las canciones acústicas y las baladas, y sólo un par de ellas se ajustan al lado más guitarrero y pop-rock de The Weakerthans, como Longitudinal Centre, Cruise Night y When I Write My Master's Thesis. En el resto de los temas, por lo general, se trata de John K. Samson, con su guitarra y acompañado por arreglos de cuerda y teclados, contando historias en forma de poema; no en vano, estamos hablando del mejor letrista de la actualidad, en mi humilde opinión. Como de costumbre, utiliza bastante la aliteración, un recurso que me encanta (ver Highway 1 East como ejemplo), y muchas metáforas y referencias a la vida cotidiana (poca gente es capaz de hacer poesía usando las puertas automáticas o el Grand Theft Auto como ingredientes) y a su Winnipeg natal. Especialmente interesante resulta la forma en la que se entrecruzan las historias de When I Write My Master's Thesis, en la que un estudiante tiene que investigar sobre el sanatorio para tuberculosos de Ninette, Manitoba, y Letter in Icelandic from the Ninette San, sobre un inmigrante islandés enfermo que escribe a su hermano desde ese mismo sanatorio para decirle que siga con su vida, porque él va a morir, y que empieza con estas líneas:
You'll recall from the sagas, I hope, Grettir's last stand at Drangey,
How his grip on the sword made his enemies cut off his hand.
If he'd fled here instead, and had tasted this terrible coffee
Or read these letters you sent he'd surrender, and lay the blade down
Pero mi canción favorita probablemente sea www.ipetitions.com/petition/rivertonrifle, una petición para que el jugador de hockey Reggie Leach sea admitido en el Salón de la Fama del Hockey de Toronto, tan original como aparenta:

 
3. Los Punsetes - Una montaña es una montaña


Sé de dos chicas muy majas con un excelente criterio musical que se van a llevar las manos a la cabeza si llegan a ver esto. Allá por noviembre de 2011, las convencí para que se vinieran a un concierto de Los Punsetes, y la verdad es que fue muy decepcionante. Casi la totalidad de su repertorio fueron canciones nuevas, adelanto de este disco que no se publicaría hasta medio año después y que nadie se sabía, con un sonido que hacía difícil entender las letras. Y encima estaba todo lleno de modernos y daba un poco de miedo. Aun así, nada más salir del concierto, ante los insultos y amenazas de mis acompañantes, les dije que pintaba a discazo y que si hubiera conocido las canciones habría sido un pedazo de concierto. Una vez escuchado y asimilado Una montaña es una montaña, me reafirmo. No ha habido grandes cambios respecto a sus anteriores discos LP y LP2: tal vez las letras sean ligerísimamente más serias y oscuras, pero la música es el mismo pop con ramalazos punkis y efectos de guitarras distorsionadas de siempre. El verdadero cambio es la consistencia. En este disco no hay unos cuantos temazos y mucho relleno como en los anteriores, sino que se mantiene el nivel muy alto a lo largo de los 39 minutos que dura, aunque la segunda mitad del disco no llega a ser tan buena como la primera. De todas formas, que su mayor virtud sea la consistencia no significa que no haya canciones que destaquen al nivel de los temazos de sus otros discos: Alférez provisional (genial la letra y el giro del último estribillo), Mis amigos (mucho más profunda que Tus amigos, del anterior disco, y bastante deprimente a pesar del humor habitual), 155 («Eres una chica preciosa, pero tienes problemas»), Untitled o las mejores representantes de la variante acelerada de Los Punsetes: Los tecnócratas y mi favorita, Tráfico de órganos de iglesia:


2. Propagandhi - Failed States


Después de la obra maestra que fue Supporting Caste (elegido por el jurado de Ungelicisus como Mejor Disco del año 2009), Propagandhi lo tenían difícil para mantener el nivel. Failed States no es tan, tan bueno, en mi opinión, pero sigue estando a un nivel altísimo. La diferencia fundamental respecto al anterior es que, sobre todo en la primera mitad, abundan las canciones más hardcore y directas, de las que duran entre un minuto o dos, como Hadron Collision (que, por cierto, es sobre los placeres de ir en bici por la ciudad: «And I might be trapped in a world going backwards but nothing's in vain - right now I'm happy just to clog up your lane». Hell yeah), Status Update o Failed States (brutal el bajo), y de hecho el disco se queda en unos 38 minutos, comparados con los 52 del anterior. Dado el giro cada vez más experimental y progresivo que llevaban, esto no gustó a todo el mundo así de primeras, pero una escucha más atenta revela canciones de estructuras y ritmos más complicados y con auténticas virguerías guitarreras, como Devil's Creek, Dark Matters o la canción que abre el disco, la poco característica Note to Self, cuyos seis minutos de duración son un continuo crescendo. El mensaje de Propagandhi sigue quedando claro a través de sus letras altamente políticas y de conciencia social, con muchos momentos para reflexiones personales y recuerdos de la infancia del líder del grupo, Chris Hannah, como en la ya mencionada Devil's Creek o en Lotus Gait. No es un disco para todo el mundo, ya que su estilo jarcoreta echará a mucha gente para atrás, pero vale la pena escucharlo con una mente abierta. Mi favorita es también una de las más experimentales, Cognitive Suicide:


1. of Montreal - Paralytic Stalks


El grupo de Kevin Barnes ha sido muy prolífico durante su toda su carrera, con once discos publicados desde 1997, y tengo que admitir que no los conozco muy bien: antes de este, sólo había escuchado Hissing Fauna, Are You the Destroyer? (2007), que me gustó mucho, y Skeletal Lamping (2008), que no, y da bastante pereza meterse a fondo en su repertorio. Aun así, le di una oportunidad a Paralytic Stalks y me encantó desde el principio, aunque su pop psicodélico glam con sintetizadores y de la escuela Bowie (o eso dicen; yo del Bowie no tengo ni idea) no sea un estilo en el que me prodigue demasiado. En Skeletal Lamping se les iba muchísimo la olla, pero en este disco están más centrados, las canciones están más estructuradas y son más poppies; eso sí, sin perder el bizarrismo, los ritmos raros y las variaciones dentro de cada tema. Empieza la cosa con Gelid Ascent, un tema relativamente simple y rockero, para enlazar con Spiteful Intervention y Dour Percentage, en las que asoma ese lado gáyer extremadamente pegadizo tan característico de of Montreal. El disco sigue esa misma tónica hasta llegar a su punto culminante, Ye, Renew the Plaintiff, un temazo de nueve minutos con unas cuantas partes bien diferenciadas pero relacionadas entre sí (pop electrónico, rock psicodélico, funk, rock otra vez). A partir de ahí, en las tres canciones restantes predomina el lado más experimental y atmosférico, con un rollo bastante distinto pero igualmente eficaz, aunque los casi ocho minutos de Exorcismic Breeding Knife a mí personalmente me sobran un poco (tampoco estorban; esta parte del disco es de crear atmósferas en temas con estructuras rebuscadas y tal, no de tener temazos fiesteros). El problema lo tengo para escoger mi favorita entre Dour Percentage y Ye, Renew the Plaintiff, pero voy a poner la primera, que es más corta y asimilable, y la otra ya la pondré en Feisbuc o algo:


No pasan el corte por poco Women & Work de Lucero, The Huntress de Mediæval Bæbes o Who Are Your Friends Gonna Be? de Ramshackle Glory, mientras que Muse se llevan el premio al Truñamen del Año. Y eso es todo; aunque sea con cinco meses de retraso, yo he cumplido.

sábado, 15 de septiembre de 2012

Hello Happiness!

Llevaba unos cuantos días queriendo escribir esta entrada. Lo suyo habría sido publicarla el viernes 7 de septiembre, pero es lo que tiene traducir: lo mismo estás mucho tiempo sin que te entre nada que te tiras semanas sin poder hacer otra cosa. Por supuesto, la culpa es mía: no es que tuviera que traducir tantas palabras que no tuviera tiempo material para vivir un poco; es que, sin la presión de que el plazo sea para ya, mis horas de trabajo tienden a expandirse hasta el infinito, alternándose con pausas para mirar todo tipo de gilipolleces en internet. Necesito presión externa, o una buena hostia. Ya veremos si por mucho tiempo (espero que no), pero vuelvo a ser libre, así que, con la satisfacción del deber cumplido, ahora sí puedo escribir sobre el concierto de Los Campesinos! del jueves 6.



Y es que este grupo de Cardiff es especial en este blog. Fueron los protagonistas de la primera entrada que escribí, en los últimos días de 2007, a raíz de su primer EP, y siempre que han sacado disco han acabado en mis listas de lo mejor del año (con mención especial para 2010, cuando se llevaron el premio Ungelicisus al mejor LP, del que debería haberles hecho entrega el otro día si fuera real y no algo que me acabo de inventar). El concierto coincidía además con mi último día de libertad, así que no me lo pensé. Habría ido solo, pero conseguí convencer a mi compañera habitual de conciertos y allá que nos fuimos, como buenos monerdos, a la sala Copérnico (los que leáis esto y no seáis mis compañeros habituales de conciertos, pudiendo serlo, es que no moláis tanto como deberíais).

Los teloneros eran los ingleses Dry the River, de los que no sabía absolutamente nada. De hecho, en principio me daba bastante igual perdérmelos porque se estaba muy bien en una terraza al lado de la sala, pero por suerte la cosa empezó tarde y pude ver toda su actuación, que resultó ser de los mejores conciertos en los que he estado y, en realidad, mejor que el de Los Campesinos! que vendría después, aunque yo me lo pasé mejor con la banda principal por cuestión de gustos subjetivos. Con su aspecto esquizofrénico (a la derecha del escenario, el violinista/teclista tenía pinta de ingeniero informático y el guitarrista, de indie hipsteriano estándar, mientras que en la parte izquierda estaban el batería punki-metalero con camiseta de Danzig, el bajista heavy y, liderándolos, el cantante grungie), empezaron a tocar unos cuantos temas de su disco Shallow Bed, muy folk-rock, en general pausados pero con crescendos épicos, que me recordaban a una mezcla entre bastante de Band of Horses y un poco de Mumford & Sons (leyendo por ahí, parece que esa es justo la comparación estándar; y yo que creía tener un oído especial...). Sin duda, lo mejor fue cuando pidieron silencio en la sala para cantar, a tres voces y sin ningún tipo de amplificación, el principio de Weights & Measures, antes de entrar ya a saco con la segunda estrofa mientras el público se venía abajo. El video no hace justicia a lo que fue estar allí, en serio. Muy recomendables.


Enseguida salieron Los Campesinos! a montar el escenario (como siempre en estos casos, el cantante no movió un dedo), un rato después empezaron su concierto con By Your Hand, la canción que abre su último disco, Hello Sadness, y siguieron con uno de sus himnos más movidos, Death to Los Campesinos!, de su debut. Ese fue uno de los puntos fuertes del concierto: lejos de olvidarse de los clásicos, que a fin de cuentas son las canciones que la mayoría del público siempre quiere oír, diseñaron el repertorio más equilibrado que he visto en mucho tiempo, dando prácticamente la misma importancia a sus cuatro discos. Del último, por ejemplo, sólo tocaron cuatro, casualmente las que más me gustan: By Your Hand, Songs About Your Girlfriend, Hello Sadness y Baby I Got the Death Rattle, que fueron intercalando con las antiguas, algunas bastante agresivas, con Gareth pegando sus buenos gritos a la menor oportunidad, como en Ways to Make It Through the Wall, Romance Is Boring o el final de Knee Deep at ATP, y otras como We Are Beautiful, We Are Doomed o Straight in at 101, muy características de su sonido y sobre todo de la forma de cantar de Gareth cuando se pone en modo escupir letras. Sigue sin convencerme la versión más lenta de Letters from Me to Charlotte que tocan en directo, mientras que la emotiva The Sea Is a Good Place to Think of the Future fue de lo mejor de la noche.


Una cosa en la que parece que todo el mundo está de acuerdo es que Los Campesinos!, con la excepción de su cantante, no parecieron echarle muchas ganas al asunto. Gareth se movía, bailaba, interactuaba con el público e incluso se bajó del escenario como está mandado, pero los demás no parecían demasiado involucrados. Por suerte, con You! Me! Dancing! se vinieron bastante arriba, lo mismo que con la última canción, Sweet Dreams, Sweet Cheeks, en la que llamaron a Dry the River al escenario para que corearan el final con ellos, y en momentos como ese sí se vio a la banda pasárselo bien. A mí, francamente, esa pasividad me dio bastante igual y disfruté como un enano con uno de mis grupos favoritos, su melodrama y sus punteos de guitarra típicos, pero lo más probable es que, para la mayoría de los asistentes, fuera un concierto correcto sin más. En todo caso, no creo que nadie pueda reprocharles nada en el aspecto musical. Yo de todas formas soy raro, porque me gusta recrearme simplemente viendo cómo tocan sus instrumentos (lástima que a la bajista Ellen casi no se la viera desde mi posición) y con eso me vale, pero habría que preguntarle al resto del público por qué se movieron tan poco con Death to Los Campesinos! y por qué sólo se les pasó la ranciedad con You! Me! Dancing!, la canción más típica, como si fueran todos fans ocasionales, o como si necesitaran un glockenspiel para que les fluyera la sangre. A lo mejor es que habían ido todos por ver a Dry the River, no sé.

A pesar de la relativa pasividad, la verdad es que luego estuvieron muy majos hablando con el público, sacándose fotos y vendiendo camisetas, tarea de la que se encargaron el batería Jason y la teclista/cantante Kim, cuya adorabilidad en las distancias cortas es difícil de expresar con palabras (y eso que, en los videos, ni fu ni fa). En resumen, que nos fuimos contentos y con nuestras necesidades fetichistas bien cubiertas y, al menos yo, con ganas de saber más de ellos.

lunes, 7 de mayo de 2012

Tres MCs y un DJ

El pasado viernes murió Adam Yauch, más conocido como MCA y uno de los miembros y fundadores de los Beastie Boys junto con Mike D y Ad-Rock, a los 47 años de edad.


En realidad nunca he sido un verdadero fan de este grupo. Antes de hoy sólo había escuchado un disco suyo entero, el Hello Nasty de 1998, ni siquiera solía ponerme canciones sueltas y nunca he tenido escarceos serios con el hip hop, pero, como cualquiera que desarrollara su gusto musical entre mediados y finales de los 90, los tengo por un grupo «mítico», de esos que todo el mundo respeta al margen de que su música les guste o no. Desde su debut en 1986 con Licenced to Ill se convirtieron en uno de los grupos referentes y pioneros del género, aunque en principio más como una broma que otra cosa (es lo que tiene sacar canciones como esta), pero con el tiempo se fueron ganando el respeto a base de trabajos eclécticos e innovadores en los que tenían cabida el hip hop, el punk, el jazz instrumental y de todo un poco. En 1994, en plena era dorada de la MTV, sacaron su cuarto disco, Ill Communication, y ahí fue cuando les conocí, gracias a un videoclip que marcó época y que, todavía hoy, sigue estando entre mis favoritos:


Ah, Sabotage... rap agresivo con voces agudas marca de la casa, riffs rockeros, scratches y un video descojonante. Muchas de esas variables se repitieron años más tarde, cuando sacaron su Hello Nasty e Intergalactic, una canción mucho más alejada de lo que eran mis preferencias por esa época (bueno, y ahora también), pero que me gustó desde el principio incluso independientemente de su videoclip. Que, por otra parte, era al menos tan descacharrante como el de Sabotage, y también sigue siendo de mis favoritos:


Intergalactic lo petó bastante y fue entonces cuando realmente me percaté de que los Beastie Boys no eran simplemente un grupo de coña, sino mucho más (grande su aparición en Futurama). Si hubiera escuchado sus discos por entonces probablemente no me habrían gustado, pero quién sabe. Igual mis inclinaciones musicales habrían ido por derroteros muy distintos.

He puesto las que sin duda son las tres canciones más típicas y tópicas de los Beastie Boys, pero es que, como ya he dicho, no soy un verdadero fan. Ni mucho menos quiero caer en el endiosamiento falso e hipócrita que se da cada vez que algún artista famoso muere: el impacto de los Beastie Boys en mi vida ha sido más bien justito, y la muerte de Adam Yauch ha hecho poco más que recordármelos y animarme a darles una escucha decente. Simplemente, quería dedicarles una entrada. Porque molaban.

miércoles, 18 de abril de 2012

With fuʒeles song

Mi obsesión musical del mes son las Mediæval Bæbes. Y no es fácil reconocerlo, porque tienen uno de los nombres más estúpidos de la historia de la música, pero a fin de cuentas eso no es más importante que el hecho de que estas chicas cantan canciones medievales.


Bueno, matizo. En general, ellas ponen la melodía y los arreglos para acompañar auténticos poemas medievales, pero en no pocos casos tanto la letra como la melodía datan de la Edad Media. Por supuesto, utilizan instrumentos de la época, como violines, flautas y demás, aparte de otros más modernos, pero lo más importante de todo el conjunto son las voces (de hecho, unas cuantas canciones son a cappella), con las que crean complejas harmonías y qué sé yo. El efecto es a menudo espectacular.

Por cierto, ¿he mencionado que cantan en inglés medio, latín eclesiástico, provenzal, italiano o lo que les echen?

Las Mediæval Bæbes se formaron en 1996, en Londres, cuando unas amigas (doce en total) lideradas por Katharine Blake se colaron en un cementerio ataviadas con vestidos blancos y coronas de hiedra para cantar, como si de un inocente aquelarre se tratara, unidas por su afición a la música medieval. Adoptaron una estética entre la visión romántica propia de las ferias renacentistas (de ahí lo de adornarse con flores y demás) y la sensualidad que se espera de un grupo pop femenino, y se lanzaron a petar las listas de música clásica. Debutaron en 1997 con Salva nos y con el paso del tiempo, mientras la composición del grupo cambiaba constantemente, han ido sacando cinco discos más. En los últimos, las influencias modernas han cobrado más protagonismo y hasta han usado sintetizadores aquí y allá, aunque en realidad nunca se han dedicado a la interpretación historicista estricta. Eso sí, me pueden servir como puente para meterme en la música medieval auténtica, ya puestos.

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Por supuesto, la mayoría de mis canciones favoritas son en inglés medio (la lengua que se hablaba en torno a 1100-1500, poco más o menos), aunque aquí me veo obligado a hacer una aclaración: la pronunciación de las Mediæval Bæbes es bastante mala. Y la ortografía también. En general, pronuncian una especie de inglés arcaico artificial que no se parece mucho al inglés medio auténtico, con una mezcla de diptongos modernos y vocales largas medievales que queda bastante esquizofrénica, como por ejemplo en Kinderly, cuya letra es un poema del s. XIV o XV conocido como Kyndeli is now mi coming (doy una transcripción fonética aproximada para comparar con la versión de las Bæbes y porque me entretienen estas tontadas):



Kyndeli is now mi coming [ˈki:ndəli: is nu: mi: ˈkʊmɪŋg]
into this werld with teres and cry [into: θis ˈwerld wiθ ˈtɛ:rəs ənd kri:]
Litel and pouere is myn having [ˈlitəl ənd ˈpovər is mi:n ˈa:viŋg]
Britel and sone i-falle from hi [ˈbritəl ənd ˈso:nə iˈfalə from i:]
Scharp and strong is mi deying [ʃarp ənd stroŋg is mi: ˈdejiŋg]
I ne wot whider schal i [i: ne wɔ:t ʍidər ʃal i:]
Fowl and stinkande is mi roting [fu:l ənd ˈstinkənd is mi: ˈro:tiŋg]
On me Iesu yow have mercy [on me: ˈdʒe:zu: ju: ha:və merˈsi:]

("Normal que venga a este mundo con lágrimas y gritos. Lo que tengo es poco y pobre, frágil y escoñado de repente desde to' lo alto. Mi muerte es severa y muy heavy. No sé adónde he de ir. Mi putrefacción es asquerosa y apestosa. Oh, Jesús, ten piedad de mí")

Pero les perdono esa pronunciación vallecana porque hacen cosas como Miri It Is:



Y, para que no se diga, pongo una en latín (Ecce mundi gaudium):



No hace falta decir que buena parte de sus canciones son himnos cristianos, dado el material en el que se basan. Lo digo porque la gente enseguida parece que les ve el paganismo en los ritmos, las flores y todo lo demás; lo del aquelarre de antes no iba por ahí. Como disco recomendado: Worldes Blysse (1998).

jueves, 15 de marzo de 2012

Cuentacuentos punkis

El boxeo no me interesa lo más mínimo, pero no cabe duda de que guarda historias muy interesantes cuando se las cuenta de la forma adecuada, es decir, en forma de música folk. Eso es lo que hicieron allá por 2004 This Bike Is a Pipe Bomb, uno de los grupos pioneros del folk-punk, ya separados, que alcanzaron cierta fama a raíz de un par de incidentes en los que la policía, haciendo gala de su habitual sagacidad, acordonó e incluso detonó de forma controlada la bici de algún fan que le había puesto una pegatina del grupo en el cuadro. Ese año sacaron su disco Three Way Tie for a Fifth, que empezaba y terminaba de la misma manera: contando la historia de dos grandes boxeadores interpretados como héroes populares del folklore, como Billy el Niño, Cúchulainn o el personaje descontextualizado de moda, Guy Fawkes. Los protagonistas son Jack Johnson (1878-1946) y Sonny Liston (ca. 1930-1970), y estas son mis traducciones algo adaptadas, como ya hice con la de la ballena de Bread & Roses.

Trovadores

JACK JOHNSON

"¿Has oído hablar de Jack Johnson? Por aquí es todo un héroe. No me gusta cantar sobre boxeo, pero espero que lo entiendas: fue la primera vez que le dieron el título de los pesos pesados a un negro, y en 1908 eso no era tan fácil.

Nació cuando la esclavitud acababa de morir, cuando la Reconstrucción tras la Guerra Civil acababa de morir. Nació cuando nada de eso había muerto realmente; nunca lo hizo. Se paseaba por las calles cubierto de oro y diamantes, siempre con la cabeza bien alta, y nunca tuvo que decirle «sí, señor» o «no, señor» a los blancos que se le ponían delante (o delante de los cuales él se ponía).

Y entonces obligaron a la «gran esperanza blanca» a volver de su retiro para curar las heridas del maltrecho y magullado orgullo blanco, y cuando Johnson lo derribó no había nadie a su lado. Terminó la pelea, hubo palizas y asesinatos: los peores disturbios raciales que se han visto en este país, y todo porque no querían a un campeón negro. No podían soportar ver a un negro vencer en su ring.

Que no se diga que para ser un héroe hay que ser un modelo de conducta."


Jack Johnson by This Bike Is a Pipe Bomb on Grooveshark


LA BALADA DE SONNY LISTON

"Sonny Liston era un hombre de ojos muertos. No había nadie que no temiese mirarle a esos ojos fríos y turbios que tenía. No sabía leer ni escribir: lo único que sabía hacer era robar, y pelear.

Su madre crió a trece chiquillos en una granja de Arkansas y él nunca supo en qué día o en qué año nació. A su padre nunca le tuvo ningún cariño: «Ese cabrón me pegaba a la menor oportunidad», decía.

Comenzó su carrera dedicándose a los robos en serie, hasta que él y dos de sus compañeros dieron con sus huesos en la trena. Allí es donde aprendió a boxear: le enseñaron los guardias y los predicadores, y llegó a ser tan bueno que le dejaron salir antes de tiempo por el bien del deporte y del país.

Por aquel entonces, en el mundo del boxeo mandaban Frankie Carbo y un puñado de mafiosos por el estilo con los que era mejor no meterse. Esa gente se hizo con el contrato de Sonny con todas las de la ley por el expeditivo método de ponerle la mano en el hombro a su antiguo mánager y decirle «Largo de aquí».

Sonny peleó hasta llegar a la cima, y nunca miró atrás. Tumbó al campeón, que cayó de culo en apenas dos minutos, y ahí es donde comenzaron sus problemas. Empezó a beber, empezó a jugar, empezó a salir de fiesta toda la noche, pero seguía peleando, y seguía ganando, así que a nadie pareció importarle. Entonces llegó Cassius Clay y le dio a Sonny la pelea de su vida, y siete asaltos después había un nuevo rey del ring. Sonny se marchó cubriéndose la cara con las manos. Pero siguió trabajando para la mafia, y se dice que algo hizo que no les gustó, así que un día su mujer llegó a casa y se encontró su cuerpo muerto e hinchado, lleno de drogas que no tomaba."

The Ballad of Sonny Liston by This Bike Is a Pipe Bomb on Grooveshark


La primera tiene su aquel por la importancia de esa pelea con James J. Jeffries, la Great White Hope, en la historia de las relaciones raciales en EE.UU., la segunda por ser una historia de gángsters con personajes siniestros como Frankie Carbo metidos por ahí. Temas con mucha más chicha que las andanzas de politoxicómanos y muerdeorejas de los últimos tiempos, me parece. Aunque bueno, cualquier cosa vestida de folk es conmovedora. ¿Que no molaría una Balada de Rudolph Hess?

lunes, 16 de enero de 2012

2011

Me he retrasado con la lista de los mejores discos del año, pero es que ha sido bastante más difícil que otras veces. Ha habido muchos discos que me han gustado, pero sólo unos pocos realmente destacados, para los que en ningún momento dudé sobre si incluirlos o no.

10. Frank Turner - England Keep My Bones
9. Los Campesinos! - Hello Sadness
8. Dropkick Murphys - Going Out in Style
7. Lemuria - Pebble
6. Architecture in Helsinki - Moment Bends


5. Bomb the Music Industry! - Vacation


El nuevo disco de la prolífica banda de Jeff Rosenstock sorprende de entrada porque la canción que lo abre, Campaign for a Better Next Weekend, tiene muy poco que ver con lo que venían haciendo: minimalista, lenta, protagonizada por los teclados, con percusión electrónica, hasta que de repente estalla a toda velocidad. Una dura prueba para los fans más tradicionales, pero la preparación perfecta para el resto del disco, en el que no hay ska (aunque a estas alturas tampoco se esperaba) y sí mucho rock alternativo, algún medio tiempo como Can't Complain, ritmos mucho menos punkis, teclados frikis de 8-bits y cosas así, aunque en la mayoría de las canciones hay tiempo para todo, incluido para partes más típicas de BtMI! Algunas como Vocal Coach o Everybody That You Love son de hecho bastante clásicas, pero lo mejor del disco es la sucesión de Hurricane Waves, Sick, Later. y Why, Oh Why, Oh Why (Oh Oh Oh Oh), en las que se ve por qué terrenos indietásticos puede llevarles esta madurez musical:
Sick, Later by Bomb the Music Industry! on Grooveshark



4. Sarah Jarosz - Follow Me Down

En el mundo del bluegrass parece que es habitual lo de los jóvenes superdotados: Sarah Jarosz tiene sólo 20 años y este es su segundo disco, tras Song Up in Her Head (2009). En Follow Me Down, Sarah se aparta un poco del bluegrass tradicional y se abre a influencias más modernas, lo que se nota en el uso de batería, en algunos arreglos o en el hecho de que hace una versión de Radiohead (The Tourist). Todo ello le da un toque alternativo que puede servir para que bastante gente se interese por este tipo de música, aunque supongo que es poco probable. Sarah demuestra ser una instrumentalista impresionante y una virtuosa de la mandolina, la mandolina tenor, la guitarra y el banjo (estilo clawhammer). Destacan sobre todo Come Around, Here Not There, la más tradicional Old Smitty, la versión de Bob Dylan Ring Them Bells y mi favorita, Annabelle Lee, adaptación de un poema de Edgar Allan Poe, una canción bastante clásica pero con arreglos más modernos y un banjo que lo parte:
Annabelle Lee by Sarah Jarosz on Grooveshark

3. The Decemberists - The King Is Dead


Si con sus dos discos anteriores parecía que se iban a dedicar al rock progresivo, especialmente con The Hazards of Love, esta vez han decidido desandar el camino, dejar las guitarras eléctricas en un segundo plano, potenciar lo acústico y darse al folk-rock más sencillo y directo, aunque sin volver tampoco a los tiempos de Picaresque. Supongo que objetivamente es un paso atrás, porque el resultado es un disco mucho menos ambicioso e innovador, pero yo me conformo con que hagan lo que quieran mientras suenen bien, y The King Is Dead está lleno de grandes canciones. Empiezan con Don't Carry It All, un medio tiempo en el que las guitarras acústicas y la armónica llevan el peso, para luego pasar por terrenos más indie con Calamity Song o This Is Why We Fight o plenamente folk como January Hymn o la mejor de todas, Rox in the Box, con un acordeón increíble. Es lo más accesible, pegadizo y fácil de escuchar que han hecho nunca, lo que no siempre es bueno, pero en este caso les funciona muy bien.
Rox In The Box by The Decemberists on Grooveshark

2. Airbag - Manual de montaña rusa



Supongo que en realidad poco puedo decir de este disco que no dijera en la crónica de su concierto en Madrid, pero bueno, lo intentaré. Manual de montaña rusa es, de largo, el disco más poppie que han sacado estos malagueños, y aunque muchos de sus fans prefieren su etapa más punki y ramoniana, yo no: para ese tipo de música ya tengo otros muchos grupos que me gustan, mientras que en este estilo la calidad no abunda. Es difícil hacer pop guitarrero sin caer en el pasteleo, sin ser carne de 40 Principales y demás mierdas: por eso Airbag son tan importantes. De entrada, las primeras seis canciones son casi perfectas, frescas, sencillas y pegadizas, con mención especial para Tráiler (con coros de la de Nena Daconte), Veintidós y La cueva (con referencias a Verano azul). La segunda mitad del disco baja un poco el nivel, pero tiene temazos como La guerra fría, La ola perfecta (surfera, cómo no) y la instrumental La playa del Cristo (aún más surfera). Quizás habría estado bien meter algún otro tema más rápido para darle más variedad, pero eso ya son detalles sin importancia.
Veintidós by Airbag on Grooveshark


1. Mischief Brew - The Stone Operation



Este disco fue como un regalo caído del cielo, ya que daba a Mischief Brew poco menos que por muertos. Su último álbum de estudio con material nuevo era el de su debut, Smash the Windows, allá por 2005. Desde entonces, habían ido editando recopilatorios, colaboraciones, EPs, cosas de su cantante y alma máter, Erik Petersen, en solitario, pero no un disco en condiciones, y como Erik es un culo inquieto pensaba que Mischief Brew se quedaría en un proyecto menor por los restos. Por suerte, The Stone Operation pone fin a eso, y lo hace a lo grande. De primeras, sorprende el giro más sucio, duro y agresivo que le han dado a su folk-punk en canciones como la primera del disco, A Lawless World, On the Sly (con un solo de violín dándolo todo) o Paris Warlike (grande la mandolina), pero esta faceta se combina con temas más suaves como Three-Chord Circus, Busker's Wages o Stuff's Weird, que por regla general me gustan más, y por supuesto con melodías que recuerdan a la música gitana y al folk de Europa oriental, y con letras de alto contenido político. Es esta versatilidad la que hace que Mischief Brew sea uno de los grupos más originales del folk-punk, aunque también son de los más infravalorados, aunque supongo que lo poco que se prodigan con discos también influye. Mi canción favorita probablemente sea la mencionada Three-Chord Circus, pero la que voy a poner aquí es Dallas in Romania, la más representativa de lo que significa este grupo:
Dallas in Romania by Mischief Brew on Grooveshark

Se quedan fuera Knife Man de Andrew Jackson Jihad y Mueven el esqueleto de Los Tiki Phantoms, aunque me gustan mucho los dos, así como Borrowed Time de Nothington y Codes and Keys de Death Cab for Cutie, que aun gustándome no me acaban de decir gran cosa. Además, he preferido no tener en cuenta Turtleneck & Chain de The Lonely Island y All Over Your Face de Garfunkel & Oates; a este paso, tendré que hacer una lista separada para discos chorra.