Es un hecho reconocido ya por los primeros científicos que se echaron a los ojos esta tira «cómica» creada por
Jim Davis en 1978. Vale,
Garfield es un vago,
Jon es un triste y
Odie es gilipollas, no hace falta que nos lo recuerden en
todas las tiras durante 30 años ni que hagan dos de las películas más abyectas de la historia del cine con los mismos elementos más una elevada capacidad de generar vergüenza ajena condensada en el personaje principal. O, si lo hacen, que sea gracioso. Podrían consultar a
Mitch Clem:

Por esta razón, en los últimos años se han probado diferentes soluciones al problema de la falta de gracia de
Garfield, con resultados tan espectaculares que se ha propuesto una hipótesis: cualquier modificación de
Garfield es mejor que el original.
Para empezar, tenemos
Arbuckle, una página web a la que cualquiera puede enviar su reinterpretación de una tira de
Garfield en la que haya eliminado los bocadillos del protagonista, que se convierte así en un gato normal. De esta forma:
Garfield pasa de ser un cómic sobre un felino corpulento y con mucho morro a ser una poderosa mirada a un hombre solitario, patético y psicótico que habla con sus mascotas (...). Esta es su historia.
Lo que pasa es que en
Arbuckle la gente redibuja las tiras y de algún modo pierden impacto, no demuestran toda la fuerza de la teoría porque están demasiado alejadas de sus modelos. Por eso, ha habido
gente que se ha dedicado a llevar a cabo la idea de
Arbuckle en las tiras originales, con resultados mucho mejores, hasta el punto de que es difícil imaginarse una versión en la que Garfield diga algo sin estropear la tira. Demuestran además que Jon es un tío muy, muy deprimente (conviene recordar que, en teoría, él no sabe lo que Garfield piensa en las tiras «de verdad», así que en realidad este experimento consiste en mostrar el auténtico mundo de Jon Arbuckle):



Por otro lado, tenemos una solución más radical: ¿qué pasa si eliminamos al gato completamente? Entonces tenemos
Garfield Minus Garfield, dedicado a explorar la angustia existencial de Jon en su lucha diaria contra la depresión. Conmovedor y profundo. La gravedad de la situación del protagonista no queda diluida en los pésimos comentarios pseudoingeniosos de ninguna mascota:



A partir de aquí ya el asunto se nos va de las manos. Si cualquier modificación de
Garfield es mejor que el original, ¿por qué no combinar tres viñetas cualquiera de forma aleatoria y ver qué sale? Esa es la base de
Garfield Randomizer, que sobrevive en varias páginas de internet (por ejemplo,
aquí) pero que el creador tuvo que retirar por la amenaza de que le metieran una demanda. Los resultados suelen ser desconcertantes, en ocasiones graciosos, rara vez peores que el original:

Pero si eso nos parece poco rebuscado, ¿por qué no ir más allá? ¿Mejora
Garfield si se sustituye a Jon por
Conan?
Alguien en internet cree que sí:

Esto no sé cómo explicarlo, ni voy a intentarlo:





Pero está claro que algo tiene que ver con esto:

Por supuesto, nada de esto es demasiado nuevo, pero no viene mal tener las variantes principales del tema
Garfield 2.0 reunidas en un mismo sitio, para los despistados, o para los que todavía creyeran que el gato ese es gracioso de por sí. Queda suficientemente demostrado que no, y la hipótesis inicial se eleva al grado de ley científica.