jueves, 2 de mayo de 2013

Hora de aventuras

Uno de los primeros juegos de PC que dejaron huella en mí de pequeño, como a muchos de mi generación, fue The Secret of Monkey Island. Si bien no fue la primera aventura gráfica ni de lejos (ni la primera de LucasArts), sí que definió para la posteridad un género que llegó a ser muy popular en los 90: personajes memorables, una historia de aventuras, puzzles que van desde lo lógico hasta lo absurdo y humor, mucho humor. El éxito de este juego llevó inmediatamente a una secuela, Monkey Island 2: Le Chuck's Revenge (1991), y, ya un tiempo después, sin el creador original y con cambios importantes, a unas cuantas más: The Curse of Monkey Island (1997), Escape from Monkey Island (2000) y Tales of Monkey Island (2009). Con la excepción del truño que fue Escape, manteniendo un nivel muy alto.

Inciso: necesito esta camiseta

En su momento sólo jugué al primero, porque por entonces hacerse con un juego no era tarea fácil, y la única otra aventura gráfica a la que me aficioné en aquella época fue Los archivos secretos de Sherlock Holmes, que llevaba otro rollo completamente distinto y muy serio. Muchos años después me entró la nostalgia y, tras volver a jugar al Secret, descubrí por fin LeChuck's Revenge y Curse. Estos ataques se repitieron cada cierto tiempo, hasta que, en diciembre pasado, me hice con las ediciones especiales de los dos primeros, con gráficos mejorados y voces dobladas (pero con la opción de jugar en modo clásico), y ya se me fue de las manos: me pillé Tales, que disfruté como un enano, y me puse con Curse y, por primera vez, Escape. En ese punto álgido de la nostalgia por las aventuras gráficas descubrí una oferta en Steam que tenía muy buena pinta: el juego en cuestión, The Book of Unwritten Tales, estaba tirado de precio y tenía buenas críticas, pero yo no sabía nada de él, ni siquiera si era realmente una aventura gráfica (y, en realidad, tampoco estaba seguro de que me gustasen las aventuras gráficas, Monkey Island aparte). Me lo compré, pero lo tuve meses cogiendo polvo, sin tocarlo, con cierto miedo de que no fuera lo mío. Hasta que por fin, de repente, me decidí a probarlo.

The Book of Unwritten Tales es una aventura gráfica alemana publicada en 2009 (hasta 2011 no tuvo versión internacional en inglés) que bebe directamente de los primeros Monkey Island y otros clásicos del género sin ningún reparo, en un difícil equilibrio entre el homenaje y la imitación que funciona muy bien, en gran medida, porque su clasicismo actualizado no es algo que abunde en el mercado. El juego narra una historia típica de fantasía: en un mundo en guerra, los malos andan tras un objeto mágico de incalculable poder con el que conseguirían la victoria, y para encontrarlo capturan a un gremlin arqueólogo llamado Mortimer MacGuffin, el único que sabe cómo dar con él, lo que, a través de diversas circunstancias, llevará a un gnomo, una elfa y un humano a aliarse para encontrar el objeto y derrotar a los malos. Simple pero efectivo. 

Wilbur observa una partida de World of Bureaucracy


Aunque hay tres personajes protagonistas, el que verdaderamente mueve la historia es el gnomo, Wilbur Weathervane, que no quiere seguir los pasos de su familia (inventores todos ellos; tecnología steampunk al poder) sino que sueña con convertirse en un mago y vivir aventuras, deseo que podrá cumplir gracias al encuentro fortuito en el que MacGuffin, a punto de ser capturado una segunda vez, le entrega un anillo (y sí, es lo que estáis pensando) y le encarga la misión de entregárselo al Archimago, en la ciudad, lo que pone en marcha toda la historia. La princesa elfa de los bosques Ivo y Nate, una mezcla entre Han Solo, Guybrush Threepwood y Zapp Brannigan, no dejan de ser secundarios, aunque en ningún momento se hacen aburridos. Wilbur, más Willow que Bilbo, es adorable, inocente, ignorante, práctico, gracioso y optimista, y por si fuera poco su marcado acento galés lo parte. De hecho, el doblaje y la banda sonora son muy buenos y contribuyen en gran medida al efecto general del juego, a pesar de ciertos problemas menores de coordinación entre el sonido y las animaciones en algunos momentos.

La Muerte (referencia al Mundodisco no incluida)


Lo más importante de una aventura gráfica de estas características es el humor, y The Book of Unwritten Tales cumple con buena nota. Muchos chistes son referencias a El Señor de los Anillos o Star Wars, mientras que otros son parodias de Magic: The Gathering, World of Warcraft, el género fantástico en general y los juegos de rol en particular (como cuando Nate tiene que hacer 99 vasijas de cobre para alcanzar un nivel de herrero de 99 y poder forjar una espada mágica). El juego se ríe constantemente de las convenciones de estas historias y de la lógica tradicional de las aventuras gráficas, y deja la «cuarta pared» reducida a pedazos más de una vez. Pero no todo su humor se basa en la cultura popular: los diálogos son ingeniosos y la interacción entre los personajes hace que, durante la mayor parte del juego, tengas una sonrisa tonta en la cara. Además, hay tal variedad de escenarios y personajes que en ningún momento se hace aburrido, pese a ser más bien largo para los estándares de las aventuras gráficas (yo me lo terminé en algo más de 17 horas).

La estética de cuento de hadas entre Willow y Shrek puede echar un poco para atrás al principio, pero está tan cuidada que acaba siendo absorbente y cautivadora, con unos escenarios tremendamente trabajados y detallados. No son unos gráficos espectaculares (estamos hablando de un estudio pequeño), pero son más que correctos, y suplen con encanto sus carencias técnicas. Sin embargo, hay dos puntos en los que The Book of Unwritten Tales falla un poco. 

Ivo y una momia

El primero es la escasa dificultad. Por una parte esto lo convierte en un juego ideal para iniciarse en las aventuras gráficas, pero para quienes ya tengan experiencia con estos temas el juego resulta bastante fácil. Los objetos desaparecen del inventario según se van usando y lo mismo ocurre con las cosas con las que se puede interactuar en cada escenario, lo que simplifica mucho los puzzles al reducir las variables que hay que tener en cuenta. Eso sí, la posibilidad de manejar a dos o incluso a tres personajes en la misma pantalla, cada uno de los cuales sólo puede llevar a cabo ciertas tareas, permite hacer puzzles muy interesantes y originales.

El segundo problema es su final más bien demasiado abrupto y descafeinado. Probablemente habrá secuela, como ya hay precuela (The Book of Unwritten Tales: The Critter Chronicles), así que espero que entonces resuelvan mejor la historia y pulan los defectos técnicos. En todo caso, es un juego accesible, divertido, memorable y encantador, de los que cuando los terminas te dejan ligeramente deprimido y con ganas de más. Muy recomendable.

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